El día comienza como acabó, con lluvia… llevamos 2 días que el tiempo no nos da tregua! Hoy según la previsión el tiempo iría mejorando, aunque de momento teníamos que conformarnos con lo que teníamos y hacer una pequeña ruta bajo la lluvia en el Peel Forest, un bosque protegido de podocarpos (totaras y kahikateas) para ver un gran árbol que tiene 31 metros de alto, 8,4 metros de diámetro ¡y más de 1000 años de vida!
Después de hacer la ruta ponemos rumbo a nuestro último destino kiwi: Christchurch. La verdad es que no sabemos que nos encontraremos porque al parecer los terremotos del último año (febrero 2011) afectaron principalmente al centro de la ciudad. Unos españoles que nos encontramos durante el viaje ya nos avisaron de que el centro estaba casi todo vallado y que no íbamos a poder ver mucho de la ciudad. Para empezar el camping donde queríamos alojarnos nos enteramos que había sido afectado por el terremoto y estaba cerrado, así que tuvimos que alojarnos en el Top 10 Holiday Park, que está a unos 6 km al norte de la ciudad, aunque esta muy bien comunicado por bus ¡y tiene piscina!
Una vez que aparcamos la campervan en el camping decidimos hacer una primera expedición y coger el bus hasta el centro de la ciudad. Al principio apenas veíamos edificios afectados, porque casi todo eran casas y moteles de una planta, pero a medida que nos acercábamos al centro empezábamos a ver las consecuencias del terremoto: iglesias dañadas con las cúpulas separadas para que no se cayeran, manzanas enteras cerradas con vallas y escombros, parcelas vacías donde antes había casas, tiendas abandonadas y apuntaladas… Al parecer la catedral fue gravemente dañada pero la verdad es que no pudimos verla ni de lejos, porque todo el centro esta cerrado al tráfico y sólo se ven curritos y camiones trabajando y demoliendo edificios… El escenario era desolador y muy triste, en todas partes de la ciudad ibas viendo consecuencias del terremoto, no sólo en los edificios si no también en el pavimento con marcas fosforitas por todas partes para señalar los daños. Aún así la ciudad esta tratando de despertar y justo al lado del centro han abierto una calle comercial donde las tiendas están en contenedores de barco puestos en modo fashion, lo llaman el RE-START…
Ante este panorama dimos una vuelta y nos dirigimos al jardín botánico donde no se veían grandes daños. Allí aprovechamos para visitar la oficina de información para ver si podían sugerirnos qué ver pero casi todo lo que nos ofrecían eran excursiones fuera de la ciudad y una ruta por la zona “cero” para entrar en la zona restringida y ver los daños del terremoto en la catedral (15 NZD, 50 minutos). Decidimos entrar en el Museo de Canterbury (gratis) que está justo al lado y puedes ver una exposición de la historia de la ciudad, incluso una reproducción de cómo serían las calles de Christchurch en el siglo XIX. Después aprovechamos para seguir dando un paseo por el botánico y nos volvimos al camping andando para ver la ciudad a pie de calle.
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