lunes, 1 de octubre de 2012

Día 15 – De marcha por el Abel Tasman

Hoy toca caminata por el Parque Nacional de Abel Tasman, así que nos toca poner los despertadores temprano y con cuidado ya que hoy cambia la hora en Nueva Zelanda. En la ruta hacemos un poco de trampa porque la ida la hacemos en water taxi (mas que un taxi es un bus porque vamos unas 15 personas), es decir, una lancha que te lleva a todo meter por el mar hasta la bahía que tu elijas y si lo contratas puede venir también a buscarte a la vuelta. Nuestro plan es que nos deje en la Bark Bay y volver solitos recorriendo toda la ruta de 24 km alrededor de la costa. El viaje en water taxi esta muy bien e incluso te llevan a ver un par de focas que están posando en un pequeño islote y una formación rocosa muy curiosa que ellos llaman la manzana partida. El viaje en lancha esta bien, aunque intimida el ver todo lo que vamos a tener que andar para la vuelta, pero ¿quien dijo miedo?. El día es excepcional, hace sol y la temperatura es de unos 20 grados.

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Llego la hora H del día D!!! todo el mundo a la playa cobardes! Desembarcamos en el Bay Bark,  una playa paradisiaca sin nadie, sin nada, tan sólo un pequeño barracón que sirve de refugio para los que deciden acampar y pasar la noche allí. El departamento de conservación lo tiene muy bien montado, tienen baños (o más bien agujeros en el suelo) y agua cada ciertos puntos para la gente que se haga la ruta completa mucho más allá del Bark Bay.  La ruta la hicimos con otros dos majísimos españoles que conocimos el día anterior en Motueka, así que ha sido bastante entretenido. En el i-site (oficina de información) nos contaron que la ruta era muy Flat, pero flat, flat y que no nos preocupáramos….. los cojo$%T·%·”nes flat: había un montón de repechos, no muy altos pero un montón. Menos mal que íbamos concienciados de que la ruta no iba a ser tan sencilla como nos quisieron hacer creer. En el parque Abel Tasman las playas son muy planas por lo que cuando baja la marea deja playas kilométricas al descubierto, lo cual es más importante que de lo que parece ya que la ruta varia sustancialmente. Si la marea esta baja puedes atajar por la mitad de una playa plana o si está alta te toca ir por el camino largo a travesando los riscos.

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En nuestro caso comenzamos a andar y a los 8 km decidimos hacer una parada técnica para comer en Torrent bay, la conversación era bastante animada y nos lo tomamos con calma. Cuando empezamos a andar de nuevo nos dimos cuenta que la marea estaba bajando y que para llegar a anchorage bay (punto medio de la ruta) había dos opciones: modo marea baja – 2 km o modo marea alta 5.4 km…. ¡¡ERA TAN TENTENADOR EL ESPERAR!!! así que empezamos a buscar por donde se podría cruzar. Había una albufera que se había formado playa adentro que se estaba vaciando a la velocidad del rayo…. la corriente era muy fuerte, por lo que me extraña que no hubiera algún kiwi haciendo jet boat. Bueno total que tras media hora inspeccionando el terreno nos encontramos con un local, que nos confirmo que estábamos buscando por donde pasar en el sitio equivocado y nos mando hacia otro punto de la playa. Cuando llegamos vimos a una chica cruzando hacia nosotros con el agua por la rodilla, así que esperamos que la chica terminara de cruzar para asegurarnos de la seguridad del recorrido antes de empezar a cruzar nosotros. Cuando la chica, cariñosamente denominada cobaya boya, salió del agua nos dimos cuenta que no se había quitado ni las botas: ¡¡alo terminator, sin inmutarse!!! Salió del agua y prosiguió con su marcha sin alterarse en absoluto, Sayonara cobaya boya!!!

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Era el momento, nos quitamos las botas, nos remangamos los pantalones… parecíamos que íbamos a pisar uva con esas pintas, y nos dispusimos a cruzar. El trayecto era relativamente largo, entre 500 y 800 metros. ¡¡ALEA JACTA EST! Nos metimos en el agua y lo primero que notamos fue la temperatura, estaba más bien fresquita, pero bueno… hasta cierto punto era reconfortante, el problema eran las fosas comunes de almejas que había en el fondo que nos pinchaban los pies (ahora entiendo porque cobaya boya se dejo las botas). La imagen era dantesca, era ver como unos imitadores de chikito de la calzada cruzando la bahía…. cruzando a través del agua cristalina se veían un montón de cangrejitos pequeños… que pena que no viéramos a sus primos mayores… hubieron venido muy bien para la cena.

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Tras cruzar por el estuario enseguida llegamos a la anchorage bay, donde hay un barcos que sirven como particular dormitorio de backpacker. La playa era paradisiaca: con sus palmeras y los omnipresentes palmechos! Allí nos volvimos a calzar y a continuar con la ruta! La ruta serpentea a lo largo de la costa, aunque en muchos puntos del trayecto no se podía ver el mar debido a lo frondoso de la vegetación. Pasamos una multitud de arroyos cristalinos, cascadas (parecía que iba a aparecer la tía del anuncio de FA), puentes colgantes ¡las vistas de la costa eran impresionantes!. La marcha continuo a buen ritmo amenizada con el intercambios de batallitas entre los cuatro y casi sin darnos cuenta llegamos la final de nuestro track. Llegamos algo cansado pero satisfechos por la ruta que habíamos realizarlo, para oficializar nuestra satisfacción nos tomamos una pinta de cerveza TUI en un bar que estaba estratégicamente situado al fin del camino. Nos despedimos de nuestros compañeros de viaje, nos intercambiamos correos electrónicos, y nos fuimos para nuestro holiday park. El objetivo estaba claro: DUCHA, CENAR y CENAR.

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