Inicialmente nuestra intención era hacer la TONGARIRO ALPINE CROSSING, esto es, la mejor caminata de un día de toda Nueva Zelanda, pero con el tiempo nos hemos topado, porque aunque aquí es primavera, a 2000 metros de altura el clima es de alta montaña y las previsiones para hoy daban nublado con probabilidad de lluvia. Resumiendo que no lo hemos hecho porque: recomendaban contratar un guía especializado, los lagos “de colores” estaban aun helados, había que ir muy preparado (crampones, piolets, ropa técnica del montaña…. ¡coño Frodo subió sin tanta mariconada, solo con sus pies peludos!) y la ruta estaba parcialmente cortada por un amago de erupción del pasado Agosto. Así que hemos ido a la oficina de información y nos han recomendado dos rutas complementarias: las cataratas Taranaki y los lagos Tama, en total ida y vuelta 6 horas (aunque nosotros al final hemos hecho 3 horas de ida y 2 de vuelta), unos 20 km en total.
La verdad es que nos ha encantado, es más, estamos muy contentos de no habernos arriesgado a hacer la Tongariro alpine crossing y haber optado por estas dos. El camino estaba muy bien señalizado y preparado, con zonas con tablones de madera e incluso escaleritas, además en todo momento podías ver de telón de fondo tanto el monte Tongariro (1967 metros ) como el monte Ngauruhoe (2291 metros) conocido por actuar en el señor de los anillos como monte del destino, aunque este último estuvo cubierto de nubes hasta que acabamos la ruta. Al final el tiempo nos acompaño y aunque estuvo nublado, no nos llovió y no hacía mucho frio.
La ruta la iniciamos rumbo a las cataratas de Taranaki bordeando un rio y atravesando un bosque hasta que te encuentras con estas cataratas. El bosquecillo es muy denso, en el que abundan los “palmechos” y al estar a cubierto ni te enteras si hace viento, sol o ná. El bosque poco a poco se va abriendo hasta llegar a las cataratas de Taranaki, que salen de un pared vertical de roca volcánica. Hasta aquí habíamos andado únicamente una hora, y al ser un ruta circular teníamos la opción de volver por otro camino ó continuar 2 horas y pico más para ver los lagos TAMA. Bueno obviamente esta decisión se tomo al grito ¡somos hombres o ratones! y sin dudarlo fuimos para los lagos porque además el tiempo estaba acompañando.
El camino hacia los lagos estaba flanqueado por una vegetación un tanto esponjosa cuando salías del sendero (así de malotes somos, llamadnos rebeldes) podías andar sobre ella y al tacto de las botas de montaña era como un futon mullidito. El sendero serpenteaba por las estribaciones del volcán Ngauruhoe y las vistas eran totalmente impresionantes. Los tres volcanes que conforman el parque: Ngauruhoe, Tongariro y el pukekaikiore son sagrados para los maoris y te avisan con carteles en el centro de visitantes de que tienes que tratarlos con respeto. La verdad es que viendo el video de las erupciones de los años 80 no estaban equivocados los maoris con lo de estar acojonados.
Total, que seguimos la ascensión a buen ritmo, al estar todo muy bien señalizado se hace muy cómoda, y nos fuimos acercando a los lagos. Por las fotos que habíamos visto tampoco esperábamos nada espectacular, tal vez una laguna como la de Peñalara en Madrid, poca cosa… cuando llegamos al lago de “abajo” la verdad es que se nos escapo un J%·$&·DER!!!!!! de girufo. La vista era grandiosa, un pedazo de boquete impresionante, provocado como no por una erupción volcánica (¡ACOJONAROS MAORIS CAGONES!!!) que se había llenando con agua de un color extraordinario. Del tamaño nada voy a decir, tan solo mirad las fotos que espero que capturen las ingentes dimensiones…
Tras descansar un poco, recobrar fuerzas y hacer unas fotos, iniciamos la marcha hasta el lago de arriba. La ruta la hemos hecho casi en absoluta soledad, solo nos hemos cruzado con 3 parejas lo cual está muy bien para poder pararte y tan solo escuchar el viento resoplar y no a la mari maori de turno gritándole a su retoño que se coma el pollo. Bueno que nos vamos del tema. La subida al lago de arriba se inicia con un repecho contundente, de estos de agarrarte a los pelos del pecho, con mucha gravilla suelta… nunca tenemos los bastones cuando se necesitan. Por un momento pensamos en abandonar, pero que C%·$%·$JONES, pá arriba que sepa Dios cuando sea la próxima vez que volvamos. Así que con la cara colorá llegamos hasta el final del repecho. Ya solo nos quedaban un collado y el “upper TAMA lake” nos esperaba allí. Cuando lo vimos, se nos olvidó todo el cansancio del repecho, ni el viento que a esta altura era más fuerte. El lago estaba encajado entre el pico de TAMA y el monte Ngauruhoe, la panorámica que teníamos ante nuestros ojos compensaron con creces y fue un bálsamo al agrio sabor de boca que se nos había quedado por no haber podido hacer la Tongariro Alpine Crossing.
Estuvimos un ratillo en la cumbre y en cuanto nos cayeron las primeras gotas iniciamos el descenso al grito de “ovejo el último”. El descenso fue muy rápido y en cuanto pasamos el “lower tama lake” dejo de llover, así que ya con menos prisa, continuamos la bajada rumbo a la Whakapapa Village. En el camino de bajada volvimos a pasar por el desvío de las cataratas y ya si vimos a mas gente haciendo la ruta. Total que tras 5 horas casi sin parar llegamos al pueblo (2 hoteles, 2 cafeterías y unas cuantas cabañas desperdigadas) y nos fuimos a la campervan a comer y beber para recuperarnos.
Ya en la campervan y con las pilas puestas de nuevo decidimos ir hacia Wanganui, que esta en la costa y en la dirección de nuestro siguiente objetivo: Wellington (por fin un nombre sin miles de Ks). El trayecto era de unos 140 km lo cual aparentemente no es mucho pero la carretera estaba plagada de curvas marcadas a 25 km/h y de doble sentido (creo que en toda Nueva Zelanda hay solo dos tramos de autovía: uno pegando a Auckland y otro a Wellington). En la zona del parque nacional de Tongariro hay Kiwis (de los que tienen plumas y pico), así que en la carretera puedes ver la señales de “CUIDADO KIWIS”. Bueno la carretera era muy peculiar, atravesando profundos valles de un verde intenso y salpicado de vez en cuando de algunas casas. La verdad es que tráfico había poco, ovejas muchas, pero personas muy pocas… en hora y pico conduciendo habremos visto unos 20 coches ¡¡¡Y ESO QUE EN LA ISLA NORTE ES DONDE HAY GENTE!!! según nos cuenta todo el mundo que viene de la SUR.
En la guía no hemos visto mucho que ver en Wanganui salvo pasear e ir de compras y como lo primero ya lo habíamos hecho y lo segundo como que prefiero que me la pique un kiwi, nos hemos ido directamente para el Top Ten Holiday Park de Wanganui. Ahora toca pasar por boxes y a coger fuerzas para mañana.