jueves, 9 de enero de 2014

Día 29 –Tempus Fugit

Hoy hemos vuelto a madrugar por culpa del jet lag, aunque tiene muchas ventajas: eres el primero para desayunar y de los primeros en llegar a los templos antes de que las hordas de autobuses lleguen. Hoy hemos ido primero a un templo que se nos había quedado en el tintero el viernes y que esta justo en la otra orilla del Grand Palace. Para la ida hemos ido en taxi y para la vuelta en ferry. El templo se llama Temple of Dawn o Wat Arun y lo curioso es que te permite subir o más bien escalar por una empinada escalera. Este templo está cubierto de distintos ornamentos de azulejo, conchas, etc.

 

Una vez ya visto el templo hemos cruzado a la otra orilla para volver a coger el ferry público y hemos aprovechado para avanzar un poco más en el río hasta que nos hemos cansado y hemos dado la vuelta ya que todavía teníamos que hacer el check out en el hotel. Dejamos las maletas en consigna y nos fuimos a pasar el resto de tiempo que nos quedaba a ver lo que todo el mundo dice que es una cita imprescindible si vas a Bangkok: los centros comerciales de la zona de SIAM.

La verdad es que nosotros no somos nada devotos de los centros comerciales, así que no le hemos sacado mucho provecho, aunque se agradece encontrar un sitio con aire acondicionado y sitios donde poder comer que no sean puestos callejeros. Primero fuimos a uno de los centros comerciales más famosos y al parecer más grandes: el MBK, que es algo parecido al centro comercial La Vaguada pero con mayor densidad de tiendas pequeñas. Ni los precios, ni el género (el equivalente a una tienda de chinos) nos conquistaron así que pronto salimos de allí y nos encontramos con que a la entrada había un festival/sarao de comics con gente disfrazada, jejeje…. Todavía visitamos un centro comercial más el SIAM DISCOVERY, que era más pijo y tenía tiendas de nombres más conocidos y de marca, pero nosotros seguimos impasibles ante la ola consumista.

Ya no nos quedaba mucho tiempo, así que nos fuimos en taxi a coger las maletas al hotel para estar pronto en el aeropuerto. Solo unas horas de espera, otras tantas de avión y una escala en Londres nos separaban de casa. La vuelta no esta siendo tan dura como se hace esperar porque la verdad después de este intenso mes de experiencias también apetece volver a la casa y volver a ver a la familia. El viaje ha sido estupendo y ni en las planificaciones más optimistas hubiéramos pensado que todo fuera a salir tan a pedir de boca.

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