Hoy decidimos empezar el día en busca de Chinatown de Bangkok y digo búsqueda porque no fuimos directos en taxi, sino que cogimos el ferry y tuvimos que andar buscando las calles que nos llevarían hasta allí. Al principio parecía tarea fácil, pero es difícil orientarse en este tipo de ciudades de tráfico caótico, calles sin señalización (o en letras Thai) y llenas de tiendas/puestos que te cubren toda la acera. Aún así al final dimos con Chinatown, aunque para ello pasamos por las distintas zonas de mercadillo: textil, armas, cortadoras de cesped….
El barrio de Chinatown esta lleno de puestos pero de cosas que te puedes encontrar en una tienda de chinos en España y también había tiendas para autóctonos, porque digo yo que a los turistas no nos interesará mucho los motores de barco, etc. por lo demás, nosotros queríamos ver el Buda de Oro (Golden Buddha) que por 50 bats podías subir a ver. Justo al lado había un quiosco de oficina de información así que tratamos de que la chica nos informará un poco más (con poco éxito).
Al final decidimos ir en busca de otra serie de edificios (el Palacio Vimanmek y un par más cuyo nombre soy incapaz de reproducir) que incluía la entrada del día anterior del buda esmeralda y que estaban un poco más al norte, así que cogimos un taxi hasta allí. Lo que más nos gusto fue el Palacio Vimanmek que al parecer es una mansión de un rey que fue construida en el año 1900 y usada como residencia de verano. Lo que más destaca sin duda es que es uno de los edificios más grandes construidos en madera de teca, lo cual puedes comprobar in situ, porque te hacen descalzar y meter todo lo que llevas en una consigna (con cacheo obligado por si llevas móvil, porque no se pueden hacer fotos de ningún tipo). El Palacio también es interesante por los muebles y la estructura de la casa, con unas cristaleras y unas habitaciones increíbles.
Después de esto visitamos otro recinto/palacio/mansión que alojaba una muestra variada de monedas, joyas, bolsos etc…supongo que todo ello de la realeza tailandesa. Justo cuando salimos de aquí empezó a tronar y relampaguear así que cogimos un taxi que nos llevase al hotel antes de que empezase el diluvio, del que nos salvamos por un pelo. Para recobrar fuerzas, porque este calor sofocante nos deja plof, decidimos volver a visitar la piscina del hotel que tiene unas vistas increíbles y de ahí nos fuimos a la búsqueda de un crucero para hacer por la noche, aunque al final desistimos porque no nos gustó lo que nos ofrecían. Así que nuevamente cambio de planes, ¡nos vamos a cenar por ahí a un Thai con muy buena pinta que nos han recomendado en el hotel! Un gran acierto…
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